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PIRINEOS: ¿CORDILLERA, CIUDAD O PRINCESA?


LA CORDILLERA



" Los Pirineos se extienden desde Nuestro Mar hasta el Mar exterior"
(Polibio, 3, 35,7)


Las fuentes que hacen referencia a la cordillera Pirenaica son muy antiguas, esto quiere decir que al menos desde el siglo VII a. C. la península ibérica había sido visitada por los fenicios y que habían recorrido sus costas. Pero en un principio las referencias que se tienen son vagas e imprecisas; tenemos que esperar hasta el s. II a. C. para que Polibio, que vio la caída de Numancia en el 133 a. C., nos de una referencia más precisa. Este autor cita los Pirineos cuando describe la marcha de Aníbal a Italia en el 218 a.C. y además la nombra de dos formas distintas, en singular haciendo referencia al nombre de una ciudad y también en plural.

Posteriormente, Diodoro de Sicilia (s. I a.C.) da una descripción más exacta de la localización de los Pirineos y cuenta una leyenda que fue repetida por diferentes autores de la antigüedad:

" Dícese a este propósito que en tiempos pasados unos pastores encendieron fuego y toda la zona montañosa ardió por entero. Como el fuego duró sin interrupción muchos días, se calcinó el suelo (este hecho es la razón de que tales montañas sean famosas con el nombre de Pyrenata), lo que dio lugar a que en la región afectada por el incendio brotase a la superficie el mineral argénteo fundido, el cual corrió formando numerosas corrientes de plata pura. El valor de este metal era desconocido por los indígenas, por ello los fenicios, que por su comercio tenían tratos con estas tierras, conocedores de lo ocurrido, compraron la plata a cambio de pacotilla. [...] Así, lograron los fenicios hacer pingües fortunas... y como no podían transportar todo, sacaron el plomo de sus anclas sustituyéndolo por plata." 

Se decía que con el dinero obtenido del negocio de la plata fundida, los fenicios fundaron colonias en Sicilia, África, Cerdeña e Iberia.

Pero el mayor número de citas que hacen referencia a los Pirineos las encontramos en Estrabón, autor griego que vivió a caballo en el cambio de era. Una de las primeras referencias es para nombrar la polémica entre Eratóstenes y Polibio sobre la distancia de los montes a diferentes lugares. Este bibliotecario de Alejandría en tiempos de Ptolomeo Evergetes escribió un volumen titulado Geografía muy utilizado por autores posteriores y Polibio le corrigió,  aunque Estrabón creía que era Eratóstenes el que tenía razón, dejándola en seis mil estadios ( unos 1.200 km.). Para los autores antiguos los Pirineos se orientaban de sur a norte.

Por último, ya con Plinio (s.I d.C.) y otros autores posteriores la descripción respecto a la orientación de los Pirineos se acerca más a la realidad.



LA CIUDAD

cabo de Creus

En el cabo de Creus (Gerona), el promontorio que más se adentra en el mar hacia el este, estaba asentada la ciudad de Pirene. Hoy día, este paraje es un parque natural rodeado de belleza y vegetación que esconde una gran riqueza geológica; pero no es esto lo único que esconde, porque esta zona fue habitada desde la prehistoria y prueba de ello son los restos de poblamientos y los dólmenes que todavía permanecen en pie. 

                                                   
Según algunos autores clásicos, esta ciudad dio nombre a la cordillera. La mención más antigua la encontramos en la Ora Maritima de Avieno, poeta que vivió en el Bajo Imperio, pero que utilizó fuentes púnicas del s. VII a. C. En los versos 558 y ss. Avieno nos habla de una ciudad importante a la que iban con frecuencia los masaliotas a hacer negocios; nos dice también que estaba situada en la sierra de los sordiceni y nos da la distancia desde el estrecho de Gibraltar (siete días con una nave rápida). Los sordones eran un pueblo situado en las llanuras costeras de la actual zona del cabo de Creus. Eran gentes ganaderas, normalmente celtizadas.
Es muy posible que el topónimo Pirene se pasara fácilmente a los Pirineos, como era frecuente. Los montes tienen el nombre de la ciudad más importante enclavada en ellos, así, García y Bellido cita varios ejemplos: Saltus Castulonensis, en Sierra Morena; Saltus Tugiensis, de la ciudad de Tugia; Monte Illipola, de la ciudad de Ilipula.
En la Ora Marítima Avieno ya habla de Iugum Pyrenaeum, vertex prominens Pyrenae, que debe ser el cabo de Creus. Los textos más antiguos citan una vez los montes, otra la ciudad e indistintamente en singular o plural.
Sus habitantes también son descritos en las fuentes (Avieno 558 y Estrabón III,3,7): vivían en parajes intrincados, en medio de guaridas de fieras; son sobrios, duermen en el suelo y llevan cabellos largos, sacrifican a Marte machos cabríos, prisioneros y caballos, comen pan de bellotas y vino en festines familiares. Los hombres danzan al son de flautas y trompetas, visten de negro y utilizan vasos labrados de madera como los celtas; se sirven de pequeñas láminas de plata recortada como moneda y de barcos de cuero para navegar por los estuarios y lagunas.
Por último, la Suda, enciclopedia bizantina, cita la ciudad de Pirene y dice que su nombre significa "seguro por su situación" , lo cual puede tener bastante sentido.

En el macizo del cabo de Creus proliferan los megalitos de época neolítica (menhires, dólmenes) y abundan los manantiales de aguas mineromedicinales. Plinio (31,4) dice que " en los montes Pirineos, las aguas calientes y frias brotan en un mismo manantial separadas por un breve intervalo" .
A lo largo de los siglos esta zona ha recibido la influencia de las culturas más diversas debido a su localización como paso montañoso y de unión con el resto de Europa, bien sea por tierra o por mar: celtas, fenicios, griegos, todos han dejado en este lugar su huella.

LA PRINCESA


Danaides
Pirene es el nombre de varios personajes de la mitología griega:
  1.  Una de las danaides, hija de Dánao (ver danaides en este blog) y esposa de uno de los hijos de su tio Egipto. Fue castigada junto a sus hermanas por la muerte de sus maridos.
  2.  Una ninfa hija del dios-río Aqueloo, rey de Laconia, amante de Posidón con el que tuvo dos hijos. Cuando se enteró de que la diosa Artemisa había matado a uno de ellos, Pirene se deshizo en tal cantidad de lágrimas que con ellas se formó la fuente que lleva su nombre y donde bebía Pegaso cuando Belerofonte lo capturó.
  3.  Una ninfa hija del oceánida Asopo. Cuando su padre salió en busca de su hermana Egina, que había sido raptada por Zeus, el rey de Corinto se ofreció a facilitarle el paradero de los amantes si proporcionaba a la ciudad un manantial de agua dulce con que abastecerse, así, Asopo, creó la fuente a la que desde entonces está asociada su hija.
  4.  Pirene se llama también la madre de Cicno, el adversario de Heracles y del rey tracio Diomedes. 
  5.  Una princesa, una ninfa y una diosa.
Es muy frecuente relacionar el nombre de Pirene con las ninfas, estas desempeñan un papel importante en las leyendas; a veces son esposas de un héroe epónimo de una ciudad o intervienen repetidamente en mitos amorosos.
Las fuentes sobre la Pirene "española" son muy escasas. La primera cita la encontramos en Silio Itálico (III,420), autor de Punica en el siglo I d.C. donde al narrar el paso de Aníbal por los Pirineos nos habla de que estas montañas tomaron el nombre de la hija de Bébrix, víctima de Hércules cuando estuvo en la península ibérica a causa del décimo trabajo, los bueyes de Gerión. 
Hércules, que hace todo el trabajo por tierra, entra en España por Cataluña, se aloja en casa del rey de los bébrices, llamado Bébrix, tiene amores con una hija del rey llamada Pirene y continúa su viaje hacia el sur. Al regresar con las vacas de Gerión, vuelve a pasar por la misma población y busca a la princesa; pero la joven, que entre tanto había dado a luz a una serpiente, había huído a los montes y había perecido destrozada por las fieras. Hércules encuentra su cadáver, la entierra y su nombre pasa a ser el de los montes. Sobre este mismo mito hay varias versiones parecidas, todas dirigidas a justificar el nombre de la cordillera.
Pero este mito plantea una serie de problemas. El primero sería el de su localización: los autores antiguos localizaron el mito de Gerión en distintos lugares, pero terminó por generalizarse la localización en occidente y más concretamente en Hispania.  Schulten creía que había sido trasladado por los focenses a esta parte del mundo, debido a las sucesivas colonizaciones que tuvo la península provenientes de oriente, aunque para J.M. Blázquez es claramente griego. 
El segundo es la tribu de los Beribraces a la que pertenecia, según el mito, Pirene. La arqueología deduce una presencia de elementos de Campos de Urnas en esta región de los Pirineos; es posible, entonces, que los celtas se hubieran establecido en el lugar y que originariamente se conocieran como "bébrices" (esto dice Escímio de Quios en su obra Descripción de la Tierra) y, además, la etimología del nombre hace referencia al castor, animal que todavía puebla algunos lugares del Pirineo. Por lo tanto, estos bébrices pertenecerían a los primeros pueblos celtas que entraron a la Península en la época Hallstática. Podría ser que hubieran tenido un primer asentamiento dominando, quizá, un paso fronterizo, pues la insistencia en la incineración de Pirene y el mausoleo construido de piedras recuerda mucho a los enterramientos celtas y celtibéricos del centro de la península.
El tercero sería el símbolo de la serpiente relacionado con la cordillera. La serpiente aparece como símbolo de muerte, se le asocia con el genio del mal, con las tinieblas, con la tierra, pero también es símbolo de resurrección. La serpiente como animal que aparece y desaparece, que cambia de piel en primavera, que renace después de un largo invierno de frío y muerte se le asocia al espíritu de los muertos en algunas culturas, pero no tenemos que olvidar que es el símbolo de la Diosa Madre, la luna, ya que su movimiento en el cielo recuerda el que tiene la serpiente al arrastrarse por la tierra. 
Sabemos de la existencia de un culto ofiolátrico en la protohistoria peninsular y hallamos a la serpiente en los cultos celtas del Noroeste (Galicia y región del Miño) que indican una coincidencia entre las creencias del pueblo celta invasor y el invadido; es decir, que el culto de la serpiente en Hispania es anterior a la llegada de los celtas, y posiblemente, autóctono. 
Diosa cretense
Hay una evidente conexión de la serpiente con el principio femenino, numerosas deidades mediterráneas se representan llevando serpientes en una o ambas manos o con cabellos de serpientes. También se emplean para aludir a lo primordial, a los estratos más primitivos de la vida.
Hércules luchando con Aqueloo
Hércules es un héroe vinculado especialmente a las serpientes, ya desde su nacimiento, símbolo de la búsqueda de la inmortalidad a través de la expiación del error y del mal por medio del sufrimiento. Una continua muerte y resurrección, dentro de un proceso ordenado de progresiva lucha en evolución y Pirene es el principio femenino.






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