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LUPERCALIA, ¿EL ANTIGUO CARNAVAL?


Cada 15 de febrero, desde los tiempos más remotos hasta el año 494 de nuestra era, se celebraba en Roma la fiesta de la Lupercalia.


Cueva del Lupercal



   En la gruta del  Lupercal , al noroeste del Palatino, cerca del Foro Boario y ante la imagen de la Loba Dea se inmolaba un chivo. A continuación, el sacerdote manchaba con la sangre de la víctima inmolada la frente de dos jóvenes y después la limpiaba con un copo de lana empapado en leche. Ese era el momento en que ellos proferían una carcajada ritual. Esta era la primera parte del rito.

Beccafumi: Lupercalia

  

 Una vez hecho esto, los Luperci, vestidos únicamente con un taparrabo de la piel de la cabra sacrificada y armados con unas correas cortadas de la misma piel, salían a correr alrededor de la colina Palatina a la vez que golpeaban a las personas que se cruzaban en su camino, especialmente a aquellas mujeres que les ofrecían la espalda o las manos con la intención de trasmitirles la purificación y la fertilidad contenida en la piel del animal.





LA COLINA DEL PALATINO VISTA DESDE EL NOROESTE



   Estas fiestas, en un principio cargadas de imágenes sagradas, se fueron convirtiendo con el paso del tiempo en una diversión pública donde todo estaba permitido; una especie de carnaval en el que participaba todo el mundo e incluso los magistrados más altos podían perder su compostura.
   Se sabe que no se celebraban solamente en Roma, sino también en otras ciudades latinas como Veliterna y Preneste y que podrían guardar alguna relación con los Hirpi sorani, los "lobos de Soracte", cuyos sacerdotes bailaban descalzos sobre carbones encendidos.
   Por Suetonio (Caes. 76) sabemos que César amplió las dos secciones anteriores con una tercera, los Luperci Iuliani, y que nombró primer magister a su colega en el consulado M.Antonio, con un claro matiz político, ya que este ofreció la "corona" de luperco a César para ver la reacción de la gente. La conclusión de esta anécdota fue que a la muerte de César, el colegio de los Lupercales perdió el prestigio y la subvención estatal hasta que Augusto posteriormente renovó la fiesta.
   Durante el Imperio se siguió celebrando con un carácter puramente popular y no fue suprimida hasta el año 494 de nuestra era, en que el Papa Gelasio la condenó oficialmente y fue sustituída por fiestas cristianas.
   El origen de esta celebración es oscuro y complicado de discernir, pues se mezclan en ella muchos elementos tanto de carácter agrario como pastoril y hay confusión de unos dioses con otros.
   Luperca era la loba que había nutrido a los gemelos, animal consagrado a Marte, dios itálico, enviada por él para proteger a sus hijos (acordémonos de la leyenda de Rómulo y Remo). Sin embargo, Marte, al que se consagra el mes que lleva su nombre, Marzo, bien puede ser en sus orígenes un dios de la vegetación que renace en esas fechas o tomarlo como el dios de la guerra, ya que en ese mes comienzan las campañas militares. Por otra parte, la vinculación del mito con la higuera Ruminal (Ficus Ruminalis), situada en la entrada de la gruta, donde la cesta de los gemelos se quedó enganchada,  lleva a algunos autores a relacionarlo con el mundo etrusco, por el gentilicio ruma.
   Para confundirnos más, Tito Livio y Ovidio atribuyen la institución de los lupercos a Faunus, dios de los lugares pastoriles y silvestres, a veces identificado con Evandro, el cual asegura la fecundidad de los ganados.
   A modo de resumen muy general, podríamos decir que es una fiesta antiquísima de tipo pastoril que se mezcló en el suelo romano con otras de tipo agrícola creando una fusión extraña, pero sin perder su carácter de iniciación del año nuevo que era necesario purificar después del invierno-muerte, tanto para el campo como para los ganados. Los sacrificios cruentos fueron practicados tanto por agricultores como pastores en la antigüedad y están relacionados con la visión cíclica de la naturaleza. 
   En cuanto al nombre de Lupercos y su relación con los lobos, Mircea Eliade ( Historia de las creencias y las ideas religiosas. v.1) dice lo siguiente: " Numerosas tribus indoeuropeas y turcomongólicas tenían como epónimos a los animales de presa, especialmente al lobo, y se consideraban descendientes de un antepasado mítico teriomorfo. Las iniciaciones militares de los indoeuropeos implicaban una transformación ritual en lobo: el guerrero ejemplar se apropiaba el comportamiento del animal de presa. Por otra parte, la persecución y la muerte de una fiera se convierten en el modelo mítico de la conquista de un territorio y de la fundación de un Estado."  Tal vez aquí esté contenida la esencia de ese rito que sabemos que era propio de la colina del Palatino, recorriéndola en círculo como si se quisiera fijar un pomerium.
   Por último,los Luperci se nombran siempre en plural. Se cree que el Colegio estaba compuesto por doce miembros, como los salios, y que elegirían dos magistri, en un principio pastores y más tarde de dos familias nobles, aunque esto tampoco está nada claro. Lo que sí parece cierto es que hay una dualidad en el colegio sacerdotal, como indicando dos orígenes distintos.
 

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